Aunque la génesis, el impulso fundacional y la sensibilidad artística de la saga de los 'Fillitas' tuvieron indiscutibles nombres de mujer, la pervivencia del negocio cinematográfico a lo largo de las décadas contó con el concurso decisivo de tres figuras masculinas de la familia.
Manuel Fernández Guerra, José Núñez Fernández y Carlos Maldonado Zayas asumieron la dirección del emblemático Cine Cervantes en diferentes momentos clave del siglo XX , consolidando la empresa familiar y adaptándola a las sucesivas transformaciones del ocio popular en Arahal. Sus trayectorias jalonan la transición del negocio desde las fórmulas de la posguerra hasta la época dorada de los grandes taquillazos comerciales.
El cine bajo las estrellas
Durante la década de 1940, Manuel Fernández, hijo de la matriarca Setefilla Guerra Nieto, compartió las riendas de la gestión con su hermana Setefilla, introduciendo cambios decisivos en el consumo cultural del municipio.
Fue el gran artífice de la apertura de los cines de verano , cuyas funciones al caer la tarde congregaron a un público masivo durante los rigurosos estilos andaluces hasta convertirse en un fenómeno sociológico insustituible.
Además, en 1942 amplió la oferta lúdica local con la fundación del conocido Salón Victoria en la actual calle Corredera, afianzando con fuerza la presencia de la familia en el ocio arahalense.
Transición y aprendizaje
Hacia la segunda mitad del siglo XX, el relevo correspondió a José Núñez Fernández, uno de los nietos más dinámicos de la fundadora.
José arrendó temporalmente el local a su abuela y afirmó la dirección apoyada por su jovencísimo sobrino, Carlos Maldonado Zayas , en lo que significó el primer bautismo profesional de este último dentro del recinto familiar.
Concluida esta etapa, la titularidad del arrendamiento pasó de forma temporal al empresario Antonio de la Peña , marcando una paréntesis que serviría de antesala a la fase de mayor esplendor comercial de la sala.
La edad dorada de la taquilla
A partir de los años setenta, Carlos Maldonado Zayas —bisnieto de la fundadora— retomó el control del Cine Cervantes para erigirse en el último gran eslabón de la estirpe y conducir la empresa a cotas históricas.
Renovó de raíz la cartelera, organizando ciclos y festivales de primer nivel e incluso se adentró en la producción cinematográfica para atraer títulos de enorme repercusión.
Esta modernización culminó en 1987 con la proyección de El crimen de Los Galindos , un pase que colapsó las taquillas con espectadores llegados de toda la comarca y que, como recordaba su viuda Ana María Catalán, se consagró como el mayor hito de recaudación y asistencia en la historia del emblemático recinto.
De la titularidad municipal al reto de la conservación
En enero de 1990, Carlos Maldonado acordó la permuta del inmueble con el Ayuntamiento de Arahal , pasando el consistorio a gestionar el espacio hasta su clausura definitiva en 2008 , fecha desde la cual la histórica sala permanece a la espera de un proyecto integral de rehabilitación.
Con esta entrega culmina el reconocimiento monográfico a la familia 'Fillitas', artífice de incontables veladas colectivas que forjaron la educación sentimental y cultural de varias generaciones de arahalenses.
Desde el proyecto de la Carta Patrimonial de Arahal reafirmamos que el patrimonio no reside únicamente en los muros o documentos, sino en la memoria de las personas que dieron vida, emoción e identidad a nuestros espacios compartidos.