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Actualidad

Un joven médico para un tiempo de epidemias en Arahal: Don José María Iglesias

Conoce la labor de José María Iglesias Barbá, pionero de la salud pública y la vacunación en Arahal durante la segunda mitad del siglo XIX.

17 de septiembre de 2026
Un joven médico para un tiempo de epidemias en Arahal: Don José María Iglesias

Hubo un tiempo en que una epidemia podía alterar de forma drástica e implacable la vida entera de una población.

En la España rural de la segunda mitad del siglo XIX, azotes como la viruela, la cólera o la rabia no representaban amenazas abstractas ni lejanas, sino contingencias cotidianas capaces de adentrarse en los hogares, propagarse con rapidez de calle en calle y poner en jaque la estabilidad sanitaria de toda una comunidad dotada de recursos asistenciales sumamente precarios.

En ese complejo contexto epidemiológico, la llegada a Arahal del médico José María Iglesias Barbá supuso un punto de inflexión decisivo en el tratamiento preventivo y la gestión de la salud colectiva.

Excelencia académica y visión científica

Formado con brillantez en las aulas de la prestigiosa Facultad de Medicina y Cirugía de Cádiz, el joven facultativo aterrizó en la campiña sevillana con una sólida preparación clínica y un firme compromiso científico.

Lejos de limitar su actuación a la medicina asistencial tradicional, Iglesias Barbá asumió el reto de introducir en la práctica diaria del municipio las corrientes de la bacteriología y las doctrinas higienistas que en aquel momento renovaban los centros médicos europeos, transformando por completo los protocolos locales frente al contagio.

Impulso a la vacunación comunitaria

Su principal caballo de batalla residió en la prevención a gran escala, erigiéndose en el principal artífice de intensas campañas de vacunación masiva en la localidad y sus alrededores rurales.

Aquella determinación por extender la profilaxis a las familias más vulnerables demostró que el progreso sanitario no fructificaba por inercia, sino a través de la vocación indomable de profesionales consagrados al bien común.

La fotografía que se conserva junto a su hermana Margarita no solo rescata el semblante cercano y familiar del galeno, sino que restituye el valor humano y ético de una figura insustituible en la historia cívica y sanitaria de Arahal.