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Agua para Arahal: la gran obra de Trinidad y José María, los 'hermanos Soriano'

Trinidad y José María Soriano diseñaron y financiaron en 1890 la primera red moderna de agua potable y fuentes públicas en Arahal.

17 de septiembre de 2026
Agua para Arahal: la gran obra de Trinidad y José María, los 'hermanos Soriano'

A veces el progreso colectivo no se manifiesta a través de proclamas abstractas, sino mediante la conquista de materiales de servicios esenciales tan determinantes como el abastecimiento hídrico.

Hacia las postrimerías del siglo XIX, Arahal soportaba una carencia endémica que comprometía la salubridad pública, la higiene comunitaria y la rutina elemental del vecindario: la ausencia de una infraestructura eficaz de agua potable .

Solventar semejante rezago constituía una empresa técnica y financiera colosal que excedía las capacidades presupuestarias del propio consistorio, una encrucijada que comenzó a despejarse con la irrupción decidida de los hermanos José María y Trinidad Soriano Hidalgo .

El impulso pionero de 1890

La oportunidad definitiva fraguó el 26 de octubre de 1890 cuando, bajo la alcaldía de Eduardo Benjumea , el municipio dio luz verde a la propuesta presentada por los mercantiles Hermanos Soriano para dotar a la población de un sistema contemporáneo de tracción y distribución de aguas.

Aquella empresa representó un desafío técnico de primera magnitud para la ingeniería local de la época, requiriendo la captación selectiva del recurso, la ejecución de depósitos de almacenamiento con pendientes calculadas y el tendido de conducciones a lo largo de considerables distancias hasta salvar el desnivel con el casco urbano .

Un trazado de ingeniería transformador

El arquitecto Trinidad Soriano diseñó una red directriz dotada con más de tres kilómetros de canalizaciones subterráneas, una malla que permitió suministrar caudal inmediato a veintitrés de las cuarenta y ocho vías públicas que componían el callejero de Arahal en aquella fecha.

Con el propósito de no desatender a los sectores residenciales exentos de conexión domiciliaria, el proyecto contempló la erección de fuentes públicas situadas en enclaves estratégicos del tejido urbano: la Plaza Vieja, el Altillo de la calle Miraflores, la Plaza del Mercadillo y, años más tarde, la emblemática Fuente del Pulpejo construida en 1908.

Espacios de convivencia y dignidad cotidiana

Aquellas infraestructuras trascendieron el mero suministro utilitario para consolidarse como auténticos núcleos de socialización, tertulia y memoria colectiva para las familias del municipio.

La gesta de Trinidad y José María Soriano no queda relegada a los anales de la técnica constructiva, sino que perdura como el cimiento silencioso sobre el que se edificó el bienestar, la higiene y la dignidad cotidiana del Arahal moderno.

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